GRACIAS
Antes que nada, agradezco las visitas y ofrezco una disculpa por no haber respondido a los mensajes de aliento y de comunión que se leyeron por acá. En segundo lugar, quiero decirles que éste fue un trabajo colectivo realizado de manera conjunta, aunque un tanto descoordinada y muy novata, por Aura Perroni, Virginia Gutiérrez y Pedro Miguel. Los tres fotografiamos, videograbamos, posteamos y nos rompimos el lomo por un resultado que aquí, en este blog, parece un tanto anticlimático: 16 fotos y tres cachitos de video.
La verdad es que si sólo contesté a un mensaje (el de Jesús del Toro) es porque le debo una respuesta desde hace mucho y me siento particularmente culpable con él y porque no me dio la vida para más. Estuve toda la tarde y la noche del 15 vuelto loco alimentando este espacio y la página de La Jornada, tratando de respetar el carácter distinto de cada uno de esos dos medios y resolviendo asuntos técnicos más bien pedestres. Las cosas habrían salido mucho mejor si en vez de un hub hubiese llevado un ruteador, si en lugar de una hubiera tenido dos cámaras de video y si fueran menos angustiosas mi torpeza, mi ineptitud y mi falta de oficio reporteril.
Hay un chingo y otro poquito de material, pero una cosa es picar el botón “Record” en la cámara de video y otra, muy distinta, bajar lo obtenido a la computadora, editarlo (decir “edición” es una arrogancia: más valdría decir cortarlo, rebanarlo en chuletas) y luego aventarlo a Video Google o a un sitio análogo. Una posibilidad es ir subiendo aquí, con calma, todas las fotos y todos los videos.
De todas formas, lo ocurrido ayer es historia. Hoy, sábado 16 de septiembre de 2006, a las nueve y veinte de la noche, los temas son la Convención Nacional Democrática y el eclipse definitivo del presidente en funciones.
El saldo positivo: el video que vieron aquí de la ceremonia encabezada por Encinas es uno de los tres o cuatro que han circulado en Internet y de seguro no es el mejor, pero sí el único, hasta donde sé, que logró cierta difusión masiva, gracias a que La Jornada lo colocó de inmediato en su página. O sea que fue visto cientos de veces aquí y cientos de miles de veces allá, y que pudimos romper el cerco informativo impuesto por las corporaciones mediáticas a expresiones sociales con las cuales no comulgan.
Disculpen si dejo de lado a Encinas, al Peje y a la Convención Nacional Democrática, pero es esta ruptura del cerco lo que más me interesa por ahora.
Puede resultar pretenciosa la comparación entre un pinchurriento minuto de video borroso y una transmisión en vivo de Televisa. Pero, a mi juicio, el precedente está colocado y en adelante habrá que esforzarse en realizar coberturas más ágiles y profesionales, y sobre todo en convertirlas en una práctica regular.
Hoy a mediodía, cuando salía del Hotel Majestic, me topé en un periódico de distribución gratuita con cifras sobre la existencia de computadoras personales en América Latina: Guatemala, 19 por cada mil habitantes; Argentina, 98; Chile, 113; México, 119. Las cámaras digitales y las videocámaras se han vuelto aparatos accesibles para un montón de gente. La energía eléctrica está en cualquier puesto callejero. Proliferan los servicios de conexión móvil o portátil y de acceso inalámbrico a Internet. Con esos factores, no me parece exagerado decir que el monopolio televisivo de las transmisiones en vivo está llegando a su fin.
El cerco informativo se estrechará en los días y meses que siguen. Creo que una buena fórmula para enfrentar tal circunstancia y superarla es precisamente mediante ejercicios de información casi en tiempo real como el que se realizó, en forma por demás insatisfactoria, aquí. Por ahora mi máxima prioridad es irme a dormir, pero en los próximos días elaboraré por escrito lo que aprendí en la tarde y en la noche del 15, por si a alguien más le sirve.
La verdad es que si sólo contesté a un mensaje (el de Jesús del Toro) es porque le debo una respuesta desde hace mucho y me siento particularmente culpable con él y porque no me dio la vida para más. Estuve toda la tarde y la noche del 15 vuelto loco alimentando este espacio y la página de La Jornada, tratando de respetar el carácter distinto de cada uno de esos dos medios y resolviendo asuntos técnicos más bien pedestres. Las cosas habrían salido mucho mejor si en vez de un hub hubiese llevado un ruteador, si en lugar de una hubiera tenido dos cámaras de video y si fueran menos angustiosas mi torpeza, mi ineptitud y mi falta de oficio reporteril.
Hay un chingo y otro poquito de material, pero una cosa es picar el botón “Record” en la cámara de video y otra, muy distinta, bajar lo obtenido a la computadora, editarlo (decir “edición” es una arrogancia: más valdría decir cortarlo, rebanarlo en chuletas) y luego aventarlo a Video Google o a un sitio análogo. Una posibilidad es ir subiendo aquí, con calma, todas las fotos y todos los videos.
De todas formas, lo ocurrido ayer es historia. Hoy, sábado 16 de septiembre de 2006, a las nueve y veinte de la noche, los temas son la Convención Nacional Democrática y el eclipse definitivo del presidente en funciones.
El saldo positivo: el video que vieron aquí de la ceremonia encabezada por Encinas es uno de los tres o cuatro que han circulado en Internet y de seguro no es el mejor, pero sí el único, hasta donde sé, que logró cierta difusión masiva, gracias a que La Jornada lo colocó de inmediato en su página. O sea que fue visto cientos de veces aquí y cientos de miles de veces allá, y que pudimos romper el cerco informativo impuesto por las corporaciones mediáticas a expresiones sociales con las cuales no comulgan.
Disculpen si dejo de lado a Encinas, al Peje y a la Convención Nacional Democrática, pero es esta ruptura del cerco lo que más me interesa por ahora.
Puede resultar pretenciosa la comparación entre un pinchurriento minuto de video borroso y una transmisión en vivo de Televisa. Pero, a mi juicio, el precedente está colocado y en adelante habrá que esforzarse en realizar coberturas más ágiles y profesionales, y sobre todo en convertirlas en una práctica regular.
Hoy a mediodía, cuando salía del Hotel Majestic, me topé en un periódico de distribución gratuita con cifras sobre la existencia de computadoras personales en América Latina: Guatemala, 19 por cada mil habitantes; Argentina, 98; Chile, 113; México, 119. Las cámaras digitales y las videocámaras se han vuelto aparatos accesibles para un montón de gente. La energía eléctrica está en cualquier puesto callejero. Proliferan los servicios de conexión móvil o portátil y de acceso inalámbrico a Internet. Con esos factores, no me parece exagerado decir que el monopolio televisivo de las transmisiones en vivo está llegando a su fin.
El cerco informativo se estrechará en los días y meses que siguen. Creo que una buena fórmula para enfrentar tal circunstancia y superarla es precisamente mediante ejercicios de información casi en tiempo real como el que se realizó, en forma por demás insatisfactoria, aquí. Por ahora mi máxima prioridad es irme a dormir, pero en los próximos días elaboraré por escrito lo que aprendí en la tarde y en la noche del 15, por si a alguien más le sirve.


















